7.5.13

Ese bello verbo regular



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Cuando contemplamos los frescos etruscos y sus alegres representaciones de cortejos entre animales silvestres nos cuesta imaginar que ese hedonismo vitalista está describiendo la lúgubre vida de ultratumba. Ante las escenas míticas que Laia Arqueros reinventa acontece similar desajuste de tiempos, porque eterniza los instantes furtivos de felicidad, los envuelve en un aura extemporánea. Retazos de leyendas mediterráneas, personajes de la mitología griega y cuentos granadinos que espolearon su imaginación siendo niña se nutren entre sí para producir breves narraciones en las que se mezclan biografía y mito.
Rescata personajes secundarios del folclore griego, como la bufonesca Baubo, mujer asociada a la fertilidad pero sobre todo al carácter purificador de la risa erótica. La que muestra su vulva a Deméter, la anciana cuya actitud desinhibida descarga la libido femenina y renueva la alegría de vivir, la fecundidad de la tierra y el goce de la carne.
Arqueros versiona a Baubo en reiteradas ocasiones, incluso identificándose con ella, ya que el deseo y la sexualidad femenina, su naturaleza indómita, es un aspecto medular de sus reflexiones.
Su lenguaje plástico, de línea estilizada, trazo simplificado y discreta gama cromática, se emparenta con el de los frescos etruscos y los vasos griegos, devolviéndonos a un origen desde el que todo puede ser reinventado.
Anna Adell